sábado, 21 de diciembre de 2013

Recordar lo que uno vale.

Reír es arriesgarse a parecer un tonto. Llorar es arriesgarse a parecer un sentimental. Hacer algo por alguien es arriesgarse a enamorarse.Expresar sentimientos es arriesgarse a mostrar tu verdadero yo.Exponer tus ideas y tus sueños es arriesgarse a perderlos. Amar es arriesgarse a no ser correspondido. Vivir es arriesgarse a morir.Esperar es arriesgarse a la desesperanza. Lanzarte es arriesgarse a fallar. Pero los riesgos deben ser tomados, porque el peligro más grande en la vida es no arriesgarse. La persona que no arriesga, no hace, ni tiene nada. Se pueden evitar sufrimientos y preocupaciones, pero simplemente no puede aprender, sentir, cambiar, crecer, amar y vivir. Solo una persona que arriesga es libre. Muchas veces es mejor OLVIDAR LO QUE UNO SIENTE y RECORDAR LO QUE UNO VALE.

martes, 3 de diciembre de 2013

Nos perdimos.

Cuando las cosas van mal, siempre hay alguien ahí. Alguien que nos salva, que nos da fuerza. ¿Y si se fuera? Todo se acaba, todo. Ni siquiera tendría sentido el ver llover, ven derramarse gotas de lluvia desde las nubes hasta caer al suelo, sintiendo el placer y la tristeza de perderlo todo, de echarte de menos, a pesar de todo.
Todo era más sencillo si tuvieras a ese ángel a tu lado y el demonio no existiese. ¿El problema? Que tanto uno como otro existen, y muchas veces gana la parte oscura, la mala, la que nos hace pensar en nosotros mismos ser egoístas.
Si, lo fui. Y me perdí. Y te perdí. Y nos perdimos. Y nunca nada volvió a ser como antes.
No callé a mi parte oscura, aquella que me decía que todo era por y para mí, y por culpa de ello, terminé sin nadie a mi lado. Lo más duro fue que tú ya no estabas, que tú risa se había esfumado. Sin dolor. Ya no me perdía en tus brazos, ni bebía de tu piel, ni se repetían las noches de pasión y desenfreno, donde la única cosa que importaba, era estar juntos, perdernos el uno al otro.

Y pasó, pero nos perdimos por separado. Y, me arrepiento todos y cada uno de los días por no haber escuchado ese ángel que me decía, "si le quieres, no le dejes escapar"