Nos llaman locos por creer en cosas que no existen; fantasmas, cuentos de hadas, duendes... Pero ¿y sí en realidad todo eso existiese pero no somos capaz de verlo?
Puede que haya un mundo. Un mundo donde existan los personajes de esos cuentos que no contaban de pequeños. Un mundo donde las hadas nos ayuden a volar, o donde con un beso de amor verdadero despertemos de una maldición echada por una madrastra, o donde los animales puedan hablar, o donde las calabazas se conviertan en carruajes que llevan a una princesa hasta su príncipe.
¿Porqué no? Posiblemente todo eso existe pero, a causa del egoísmo, de la crueldad, del egocentrismo no seamos capaces de verlo, ni seamos capaces de creer de verdad en ello. Puede que un día, dejemos todo eso atrás, todo lo que nos hace estar ciegos y abramos los ojos. Puede que de esa forma descubramos "Nunca jamás" o visitemos el mundo de Oz. Puede que de esa forma, aquello que creíamos un coche sea una calabaza, o despertemos con un beso de amor. Puede que, si al crecer creyésemos en todas esas cosas, el mundo sería algo mejor.
¿Recuerdas cuando eras niño y creías en aquel otro llamado Peter Pan? ¿o cuando pensabas que los animales podían llegar a hablar? Era la mejor época de tu vida, porque pensabas que, gracias a la magia y a la fantasía serías capaz de todo.
Da igual los años que tengas o lo que vayas creciendo, permítete creer porque, posiblemente, creyendo todo sea menos complicado. Da igual que te llamen ingenuo, que te digan que eres un crío por pensar así. Tú eres el único que puede tener fe en ti mismo.
No permitas que todo lo malo que pase te nuble la vista. Abre los ojos y sigue creyendo en esa magia y en esa fantasía que creías antes.
Permítete soñar.
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